No es un café más, es una joya de los Andes. Cada grano es cultivado con esmero en las montañas de Cusco y evaluado con estándares internacionales.
Cultivado a más de 1850 msnm, con una puntuación de 86 SCA, refleja el cuidado y la tradición de los caficultores perfeccionan el arte de producir granos de excelencia.
Es un café elegante, brillante y memorable, digno para los más exigentes.